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Cómo empezó todo

Una idea que nació del amor por nuestro pueblo

Hace algunos años, comenzamos a soñar con impulsar el turismo de Cuerámaro. Nuestra primera idea fue crear una operadora de turismo receptivo, pero pronto descubrimos que faltaba algo esencial: un lugar de calidad donde hospedar a quienes nos visitan.

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Teníamos un inmueble familiar en el centro del pueblo y entendimos que ahí estaba la respuesta. Lo remodelamos por completo para convertirlo en un hospedaje donde el descanso, la limpieza y el buen trato sean lo principal al recibir a nuestros huéspedes.​ Esta es nuestra forma de abrir Cuerámaro al mundo.

El homenaje

Pero todo comenzó mucho antes. En 1907, en la antigua hacienda de Tupátaro, nació Don Sidronio Ramírez Hernández, a quien todos conocieron como Don Chilo. Hijo de peones; vivió de cerca los años de la Revolución y el reparto de tierras, cuando la hacienda dejó de funcionar, su familia partió a la Ciudad de México en busca de nuevas oportunidades.

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De regreso en Cuerámaro, se casó con Juana Hernández Negrete, con quien formó una familia de 12 hijos. Fue de los primeros cueramarenses en trabajar en Estados Unidos con el Programa Bracero. Ya de regreso en casa, fue el aguador del pueblo: llevaba el agua en cántaros de puerta en puerta. También fue albañil y, más adelante, fue un pequeño porcicultor en un espacio de su casa.

Don Chilo falleció en 2007, a los 99 años, dejando una vida de trabajo, familia y raíces en Cuerámaro.

Le pusimos Don Chilo porque creemos que él lo habría entendido mejor que nadie: servir a los demás, con trabajo y con cariño, es la mejor forma de querer a un pueblo. 
Además, llevar su nombre en esta casa es una forma de mantener viva su historia y compartir un pedacito de ella con quienes nos visitan.

Nos sentimos profundamente orgullosos de la vida de quien fue la cabeza de nuestra familia y un hombre que dejó huella en nuestra historia.

Hoy su nombre vuelve a casa, Bienvenidos a Don Chilo Casa Estancia.

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